Enero 5 2011 Tolú – Riohacha


















El tercer día amanecía muy temprano. Madrugados a las 5am, emprendimos el segundo y más largo recorrido del viaje, tolú – Riohacha. 5 departamentos en un solo día.

Tomamos rumbo por la carretera Tolú – Tolú viejo – Sincelejo – El Carmen de Bolívar hasta llegar a Barranquilla.

El tema del invierno empezó hacer efecto cuando arribamos a Tolú viejo, un puente caído era el primer obstáculo en este recorrido. Sobrepasamos este mismo por un puente de madera (muy rustico) que había unos metros más arriba.

Pasamos por Sincelejo, la verdad la impresión que me lleve es que la gente es muy agresiva (con todo respeto) con sus motos, carros, bicicletas etc. La gente no se fija cuando cruza las calles, todos andan como locos.

La idea en este recorrido era tomar la vía El Carmen de Bolívar – Bosconia – Valledupar – Maicao, pero unos camioneros a los que les preguntamos el estado de la vía, nos dijeron que estaba en muy mal estado por el mismo tema de las lluvias.

El desayuno fue en el Carmen de Bolívar luego de atravesar los montes de María. Paramos a comer arepa de huevo (muy deliciosa $1.000 pesos).

Minutos después de arrancar de nuevo, mi compañero John Fredy paro hacer sus necesidades fisiológicas. Puso su moto al borde de la vía y se bajo hacer lo suyo. Lo malo fue que no conto con que el peso de las alforjas hiciera que la moto callera sola y se dañara la manigueta del clotch. Todo sin novedades.

Seguimos la ruta y llegamos a una población “San Juan de Nepomuceno”, ahí, la policía nos paro para una requisa normal. La idea era más que todo preguntarnos de dónde veníamos y a donde nos dirigíamos. Todo sin novedades.

Seguimos y aquí, algo de lo más notable de los 8 días de estar recorriendo parte de Colombia: El canal del dique y las inundaciones de Atlántico (Calamar -  Suan – Campo de la Cruz etc.). Sin palabras, solo digo que lo que vimos todos los colombianos por la tv, no le llegaba a los pies a lo que vivió o vive esa gente con semejante desastre. Durísimo haber tenido que ver esto.

Llegamos a Barranquilla (1pm más o menos) en un calor infernal. Sin ingresar a la ciudad ingresamos al Puente del Pumarejo (hermoso ver esto), el rio grandísimo a esa altura del departamento, barcos gigantes adentrados en pleno rio.

Soy muy sincero. El cambio de departamento, cuando se cruza del Atlántico al  Magdalena (solo los separa el Puente del Pumarejo) cambia totalmente el paisaje. Magdalena es muy muy hermoso.

Cruzamos la ciénaga, hermosa como dije antes pero peligrosísima. La velocidad y los vientos que soplan en ese lugar son una mezcla casi que letal en moto. Los carros pasan rapidísimo y cortan el viento que viene de la costa, creando un espacio para que la moto se ladee demasiado. Muy bello esta parte del recorrido, pero demasiado, demasiado calor.

Pasamos por un lado de Santa Marta. Empezamos a bordear la sierra nevada a eso de las 3pm. El clima en esta parte se torno un poco más tranquilo pero húmedo. Empezamos a ver los indios de la sierra y a ver por primera vez en todo el viaje los pimpineros (personas que venden gasolina traída de Venezuela muy económica y EXTRA).
A medida que se recorren kilómetros para llegar a Riohacha, se va encontrando más y mas económica.
Llene mi moto con $12.000 pesos (normalmente son $32.000 en Medellín).

A las 7pm. Con un cansancio inmenso y un mugrero pegajoso en la cara y la ropa de todos (polvo,  mosquitos etc.) hacia que solo quisiéramos habitación, baño y cama urgentemente (mas la segunda que todas). No todo fue como pensamos, nos demoramos unas dos horas buscando hospedaje económico (pero tampoco cualquier cuchitril).
Dimos con uno cerca del mercado (Hotel Panorama). A $25.000 la habitación por pareja (cama, tv, baño y parqueo para las motos) no muy lujoso pero no íbamos a dárnosla de pinchados, el presupuesto era corto.
Nos instalamos y fuimos a buscar comida al malecón. Hermoso lugar (Nota importante: no dejan ingresar motos a esa calle ni al parque principal de Riohacha, te inmovilizan la moto por 5 días).
Fuimos al muelle, caminamos por la ciudad y conocimos otro pedazo más de Colombia. En las esquinas todo vehículo hace sonar su pito, debe ser porque casi no hay ni PARES ni SEMAFOROS.
Nos recomendaron mucho no andar por los lados del mercado a pie, decían ellos que roban mucho.

Antes de acostarnos agotadísimos, un hombre que nos atendió en el hotel nos aconsejo mucho y recalcadamente madrugar para ir al Cabo de la Vela. La idea era ir y volver el mismo día (decía que teníamos que arrancar a eso de las 3am), al final ninguno le hicimos caso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario