Como fue costumbre en todo el viaje… madrugamos para salir con el sol.
El día anterior un personaje del parqueadero vecino nos ofreció lavar las motos para quitarle toda la tierra y agua del desierto. $5.000 c/u, la verdad esa platica se perdió.
John Fredy mi compañero salió en busca de comprar siquiera el manubrio de su FZ16 (era para el muy incomodo manejar en estas condiciones). Fuimos a Yamaha Guajira y como la motocicleta aun no había sido comercializada en esas tierras, toco arrancar con este torcido.
Desayunamos calzones de nuevo en el parque de Riohacha, $5.000. Sabíamos que era la última oportunidad de comer este manjar (en Medellín no los venden).
La carretera más bonita, por la que he transitado es la que une estas dos ciudades. Una vista sin igual, el mar en la parte de abajo, la carretera en una montaña, todo así por un buen rato.
Tanqueamos de nuevo nuestras motos hasta que rebosaron de gasolina (sabíamos que la oportunidad de encontrar gasolina tan económica ya se esfumaba) $13.000 pesos fueron el máximo. Compramos tarros para amarrar a las motos y llevar. Cada uno se llevo por lo menos un galón o un poco mas (esto me duraría hasta Cartagena).
Llegamos a Sta. Marta a eso de las 11am. De entrada conseguimos hospedaje. $80.000 pesos por una habitación en la que nos acomodaríamos 4 personas. Tenía todas las comodidades que se pudiese necesitar: full aire acondicionado, tv, dos camarotes y un limpio baño.
Pasamos la tarde muy relajados en la playa del Rodadero.
En la noche salimos a la zona rosa a caminar un rato. Todo estaba a reventar de gente, seria por la temporada o quizás sea así siempre, es un lugar mágico.
Paramos a comer en un restaurante y el servicio fue malísimo, tardaron por lo menos 2 horas en traernos los platos. Cada comida $14.000 pesos.
El ambiente en ese lugar era excelente, papalleras en la playa, gente por doquier, ambiente de carnaval.
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